El chocolate se puede temperar de varias formas, algunas más complejas que otras, de las cuales tres pueden llevarse a cabo en casa de una manera más o menos simple:
Sobre el mármol: Es la manera clásica utilizada artesanalmente por los chocolatiers. Consiste en fundir el chocolate al baño maría y enfriar dos terceras partes sobre el mármol removiéndolo por la superficie con una espátula de chocolate. Cuando se haya enfriado hasta la temperatura adecuada se devuelve al bol donde está el resto del chocolate donde se sigue mezclando hasta alcanzar la temperatura de temperado. Este método es el más cómodo para temperar grandes cantidades de chocolate, pero puede resultar bastante complicado de ejecutar en cantidades inferiores al kilo.
Utilizando chocolate temperado (seeding): Este es el método más práctico y fiable de ejecutar en casa. Puede hacerse en cantidades tanto grandes como moderadamente pequeñas y se basa en aprovechar la predisposición que tienen los cristales libres de manteca de cacao a alinearse perfectamente con los grupos de cristales temperados que ya poseen la estructura cristalina correcta.