120mlaceite de oliva virgen extrao g. de mantequilla
175mlde agua
75mlde leche
3huevos
sal
Aceite de oliva virgen extra para freír
Elaboración paso a paso
Freímos la morcilla en caldera. Cuando esté frita escurrimos la grasa sobrante y la metemos en el frigorífico para que se solidifique.
En un cazo al fuego ponemos el agua, la leche, la sal y el aceite de oliva virgen extra. Cuando se caliente retiramos del fuego, y vertemos la harina de golpe, removiendo enérgicamente con una cuchara de madera hasta que se forme una masa que se despega de las paredes del cazo.
Pasamos la masa al recipiente del robot o a un bol y removemos con la pala mezcladora o varillas de amasar hasta que la masa se enfrié. Si no tenéis robot, lo podéis hacer a mano con la cuchara de madera. Es muy importante trabajar la masa con la pala hasta que esté fría.
A continuación vamos a incorporar los huevos uno a uno sin parar de remover hasta que se integren perfectamente y nos quede una masa cremosa y ligeramente espesa. Volvemos a amasar con las varillas. Reservamos.
Sacamos la morcilla de la nevera y con ayuda de una cuchara, hacemos bolas con la mano y vamos reservando estas bolitas en un plato. Una vez listas todas pasamos al siguiente paso.
Como la masa es bastante espesa, y vamos a formar los buñuelos con la mano, para que nos salgan los buñuelos bien redondos, nos vamos a engrasar las manos ligeramente con un poco de aceite de oliva. Cogemos un poco de masa, la aplastamos en nuestra mano y ponemos la bolita de morcilla en caldera en el centro. Cerramos la masa y le volvemos a dar forma de bola con las manos. Las vamos reservando una por una.
Freír los buñuelos de morcilla en caldera
En una freidora o cazo, ponemos aceite de oliva virgen extra. El aceite debe estar lo suficientemente caliente para que la bolita de masa flote y no se vaya al fondo de la cacerola y se pegue. Vamos depositando de cuatro en cuatro, (o de 2 en 2 dependiendo del tamaño de la cacerola) no pongáis demasiadas bolitas, ya que a medida que se van friendo, se hinchan bastante. Normalmente se van dando la vuelta solos a medida que se van dorando, y si no, les vamos dando la vuelta con una espumadera.Vamos retirando los buñuelos y depositándolos sobre un papel absorbente. ¡listas para disfrutar!